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Como parte de las acciones que el sector inmobiliario ha estado desarrollando, en aras de generar discusión y planteamientos nuevos para hacer frente a las consecuencias que el Covid-19 dejará en el gremio, la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI) y la consultora McKinsey & Company realizaron un foro virtual del que emanaron algunas propuestas para atender la recuperación de la industria inmobiliaria.

Reconocieron que la ‘nueva ormalidad’ es el contexto para tener en cuenta para orquestar planes de corto y mediano plazo para afrontar los efectos económicos que las medidas de contención del virus dejaron en el país.

Así, propusieron una estrategia de 4 etapas, algunas de las cuales ya sucedieron:

Resolver: En esta etapa, explicaron, se definió la capacidad de respuesta ante la aparición del coronavirus y su rápida propagación por el mundo. Los puntos clave en esta etapa son la nueva dinámica que se haya desarrollado con trabajadores, clientes y socios.

Resistir: Las gestiones por realizar cuando se implementó el confinamiento a nivel nacional son parte de esta segunda etapa, en ellas destaca la dirección y gestión de efectivo a corto plazo y los efectos económicos de un cierre parcial de operaciones.

Regresar: Desde mediados de mayo, las empresas y ciertos sectores ‘esenciales’, donde entra la construcción, debieron estar preparando el regreso a la ‘Nueva Normalidad’ el 1º de junio con planes, protocolos y estrategias. ADI y McKinsey hacen hincapié en que estos planes deben contemplar escenarios varios posibles y la aspiración a recuperar ritmos de desempeño y recuperación con rapidez.

Reimaginar: El futuro no es como se tenía previsto antes del embate del Covid-19, ese concepto es esencial para tener en cuenta, según los especialistas, y en ese sentido instan a reimaginar como serán las nuevas condiciones de mercado post-Covid-19 y, en esa línea, adaptar oferta como industria.

Sector inmobiliario con panorama sombrío para 2020

En la reunión virtual los participantes coincidieron en que el panorama ‘es retador’ en cada uno de los segmentos del gremio, algunos de los puntos que sustentan esta afirmación son los siguientes:

Vivienda: La expectativa de compra, en los próximos 12 meses va a la baja luego de la emergencia sanitaria.

Retail: El cierre de cadenas comerciales con más de 7 semanas y contando tiene en jaque las rentas, mismas que han caído un 40%, estimaron. Sin embargo, otros subsegmentos del retail como las tiendas de conveniencia y la reconversión de tiendas físicas al comercio electrónico pueden darle esperanzas al subsector.

Oficinas: La Ciudad de México presenta ya una situación de sobreoferta de espacios corporativos. Y esto puede empeorar; McKinsey incluso añadió que el 70% de los inversionistas considera reducir espacios en nombre de la reducción de costos.

Turismo: Para McKinsey el desafío se encuentra en que el subsector esté listo para ofrecer al mercado experiencias digitales que permitan recuperar clientes.

La nueva normalidad implicará una nueva forma de trabajo y ningún sector se va a escapar de este cambio, mucho menos la construcción. Es por ello que para volver a levantarse y funcionar como funcionaba antes de la actual situación se van a tener que aplicar muchas medidas y cambios, tal y como comentó el profesor de la universidad de Pretoria, el Dr. Giel Bekker.

«Siendo optimista, creo que la industria de la construcción se recuperará más rápido de lo que esperamos, debido a una renovada conciencia de su capacidad de preservación y creación de empleo.» Señalaba el profesor, aunque también mencionaba la importancia de recibir inversiones tanto del sector público como del privado.

Al igual que advierte sobre las necesidades de inversión, Bekker también señala la importancia de que las empresas de construcción aumenten su productividad, ya que ahora están en el 60-70% y no es sostenible. Para ello se debe mirar el control de procesos y de inventarios. «Se dispone de varias plataformas en línea para gestionar la entrega de material al sitio e incluso la movilización a pedido de plantas y equipos. En los últimos dos años se han creado más de 1.000 empresas de tecnología de la construcción, centradas en diversas aplicaciones para mejorar la gestión de la construcción.» Señala Bekker.

La importancia de revalorizar la construcción

«No necesitamos reinventar la rueda – hay muchas herramientas, técnicas y buenas prácticas que pueden ser exploradas, personalizadas y aplicadas en el lugar de trabajo.» Con estas palabras Bekker apuntaba que para buscar el avance del sector es necesario cambiar todos los métodos, pero si aprovechar las oportunidades que se presentan para innovar.

Los peligros del sector

Uno de los grandes peligros es que pese a tener una baja demanda las empresas del sector se sobreextiendan y se comprometan a realizar trabajos en plazos que no podrán cumplir. Es por ello, que el Dr. Giel Bekker considera necesaria una colaboración en el sector que no implique competencia entre ellos. «Aprendiendo del Instituto de la Industria de la Construcción, hay espacio para que las empresas y organizaciones entierren el hacha de guerra de la competencia y se comprometan con los desafíos comunes y las mejores prácticas. Esto podría incluir proyectos de investigación centrados y la redacción de estudios de casos sobre proyectos terminados para el aprendizaje futuro.»

De acuerdo con Patricio Domínguez, director para el sector industrial de Newmark Knight Frank (NKF) los bienes raíces en México vienen arrastrando tiempos complejos que se dieron con el cambio de administración y la actual situación, que han afectado a ciertos sectores y corredores industriales.

Sectores como el automotriz, manufactura, maquila y retail han sido los que han registrado el mayor impacto de las actuales circunstancias, por lo que se estima, tomará un año en recuperarse. Sin embargo, destaca que a pesar de los escenarios poco favorecedores, se mantiene el optimismo con respecto a las operaciones del sector logístico y el comercio electrónico.

Hasta el primer trimestre del presente año, el mercado industrial registró una contracción en la demanda de naves industriales y por ende un aumento en la disponibilidad con 700 mil m², teniendo una tasa de disponibilidad del 6.1 por ciento.

Este año la toma de decisiones son conservadoras y algunos proyectos están en espera de conocer la reanudación de actividades. En 2019 se registró la demanda de 700 mil m² colocados en arrendamiento y en compra-venta en la ZMCM y venían de 5-7 años anteriores con niveles récord por arriba del millón o millón y medio de m². Este año en los primeros cinco meses hay 200 mil m² colocados, lo que muestra una desaceleración que llevará a casi 500 mil m² al cierre de 2020. Un año bajo para los récords que se tenían y tomará entre 9 y 12 meses recuperarse”, señaló Patricio Domínguez.

No obstante, el mercado inmobiliario industrial de la Ciudad de México y su zona metropolitana (ZMCM) ha presentado signos positivos, ya que las ventas por los canales digitales ha incrementado en el último par de meses, ya que tres de cada 10 pymes han implementado una estrategia de operaciones virtuales.

Asimismo, agregó que la ZMCM está conformada en un 90% por empresas de logística y distribución, con un inventario de naves industriales clase A de seis millones de metros cuadrados.

El directivo destacó que los corredores CTT (Cuautitlán-Tultitlán-Tepotzotlán) y Toluca son los que seguirán con una mayor actividad, con casi 500 mil m² de edificación de parques y en la Ciudad de México están planeados para este año, más de 600 mil m² en parques industriales. Aunque se prevé que debido a la actual incertidumbre y la baja actividad, para finales del 2020 se incrementará la tasa de disponibilidad entre 8-9%; números que no se veían desde 2011-2012.

De igual forma apuntó que los retos para lo que resta del año y el siguiente estarán en los precios de arrendamiento de naves industriales donde desarrolladores e inquilinos tendrán que establecer estrategias de precios para que no se vean afectados por las fluctuaciones del tipo de cambio, así como por la escasez de tierra, por lo que muchos inversionistas están apostando por adquirir espacios en el norte del país.

La crisis del Covid-19 ha abierto un periodo de reflexión sobre las carencias que existen actualmente en las viviendas, o de cómo los espacios de uso laboral o público (restaurantes, hospitales, comercios, etc.) deberán adaptarse a los requerimientos de las instituciones sanitarias. Para ello, expertos del sector de la construcción, arquitectura o diseño de interiores han empezado a poner en valor la importancia de los espacios abiertos y flexibles, la buena orientación, la calidad de los materiales y productos de construcción, el confort interior o las nuevas tecnologías.

Organizaciones como el CSCAE (Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España) ya están ofreciendo a través de su Observatorio 2030, del que Sto también forma parte, su visión sobre cómo tienen que readaptarse las ciudades y los entornos para estar en línea con las nuevas formas de trabajar, relacionarse, comunicarse o desarrollar actividades. Todo ello, en aras de mejorar la vida de las personas y estar preparados frente a acontecimientos excepcionales como el Covid-19.

-Las pinturas resistentes a técnicas de desinfección, más importantes que nunca. Las técnicas de desinfección son la vía principal para combatir los coronavirus. El problema es que dañan profundamente la superficie de paredes y techos, y acaba deteriorando su apariencia. Por ello, la solución está en el uso de pinturas resistentes en hospitales, restaurantes, residencias o comercios, que eviten el deterioro de superficies y paredes, y mantengan su buen aspecto.

-Mayor preocupación por la eficiencia energética mediante la instalación de soluciones como el aislamiento térmico. Estos dos meses también han alterado el consumo energético del hogar. De hecho, la OCU ha advertido de que se ha producido un incremento del 28% en la factura, lo que ha ratificado el papel clave de un buen aislamiento térmico, la instalación de electrodomésticos de bajo consumo, soluciones inteligentes de ahorro de energía o aireadores de grifos y duchas… Quizá el Covid-19 sea el origen del repunte de la rehabilitación energética en la edificación existente.

-El confort interior dará mayor importancia a estándares constructivos como el Passivhaus. Gracias al confinamiento, se ha potenciado la importancia de contar con espacios interiores saludables y confortables en cuanto a temperatura, humedad, concentraciones de CO2 y otros patógenos y contaminantes. Por este motivo, estándares de construcción como el Passivhaus, que utiliza altos niveles de aislamiento térmico, cuida su diseño y ejecución eliminando los puentes térmicos, de gran hermeticidad, con recuperación mecánica de calor gracias a la ventilación controlada y que incluyen carpinterías de altas prestaciones térmicas (triple acristalamiento, bajas transmitancias y correcta instalación), tomarán mayor protagonismo.

-Oficinas: “cámaras de trabajo”. Dado que las medidas de distanciamiento y de higiene serán, a partir de ahora, fundamentales para prevenir futuros contagios, se está barajando la posibilidad de apostar por espacios de oficina que permitan un equilibrio entre la concentración aislada y la colaboración productiva y significativa. No obstante, debido a la proliferación del teletrabajo, muchas empresas también comenzarán a demandar espacios donde las zonas de reuniones tengan mayor prioridad que el establecimiento de puestos de trabajo individuales.

-Hospitales con construcciones flexibles y elásticas. Hemos sido testigos de la viabilidad de construir en pocos días edificaciones para uso hospitalario. Esto ha creado un claro precedente y, a partir de ahora, la flexibilidad y la elasticidad será una de las máximas a la hora de crear emplazamientos sanitarios, con el objetivo de que los espacios puedan reaccionar adecuadamente y ser rápidamente transformados o ampliados.

-Aislamiento acústico en viviendas y acondicionamiento acústico en locales abiertos al público. El problema del ruido como uno de los principales enemigos del confort interior ha quedado evidenciado durante los días de confinamiento. Solucionar este handicap pasará por un incremento de la instalación de sistemas de aislamiento acústico en el hogar, a fin de evitar la entrada de ruidos del exterior o de las viviendas colindantes. En espacios públicos como restaurantes o museos, también crecerá el interés por la instalación de soluciones de acondicionamiento acústico. Gracias a la instalación de elementos fonoabsorbentes se controlará la reverberación del sonido y se reducirá sustancialmente el nivel de ruido de los espacios así como la inteligibilidad de los mismos.

-La tecnología al servicio de las medidas de higiene. Algunas de las medidas higiénicas que se han impuesto seguirán durante un tiempo, lo que se llevará por delante todos aquellos pomos, manillas o mecanismos de apertura que no permitan su uso automático. Esto favorecerá la proliferación de diferentes tipos de tecnologías o componentes que eviten el contacto con superficies (puertas automáticas, ascensores activados por voz, interruptores con manos libres…) y aquellas que permitan la autolimpieza regular.

-Diseño interior centrado en la terapia del color y en la eliminación de contaminantes. Los meses de cuarentena en casa han demostrado la enorme importancia que tienen las viviendas para el estado anímico. Por ello, resurgirá la tendencia de buscar la serenidad en hogar a través de los tonos cálidos, marrones, verdes suaves o blancos, así como de conseguir una vivienda que inspire positividad y alegría a través de colores alegres en las telas y objetos. Por otro lado, habrá una corriente que se inclinará por la limpieza, de ahí que se apueste, así mismo, por el uso de textiles o complementos naturales, por ser hipoalergénicos y antibacterianos, y también por la aplicación de pinturas con capacidad para eliminar sustancias nocivas del ambiente.

-Nuevas necesidades habitacionales a la hora de buscar un nuevo inmueble. De la noche a la mañana, las viviendas se han convertido en hogares, lugares de trabajo, colegios o zonas de ocio. Esto ha dado pie a que la sociedad se haya percatado de que vive en espacios poco flexibles y con ciertas carencias habitacionales. Por ello, todos aquellos que estén pensando en adquirir, construir o cambiar de inmueble, incorporarán ahora en su decisión criterios hasta ahora menos importantes, como la posibilidad de disponer de espacios exteriores (jardín, balcón, terraza, etc.), una buena orientación, mayor sensación de espacio y versatilidad, zona para trabajar…